ÑAM     



El desayuno se come entre el resguardo de la cama y lo incierto de la vida: a cada mordisco se nos va acercando la conciencia, las obligaciones, la prisa, el trabajo. Pero sentados a la mesa encontramos una indulgencia que no nos procurará el mundo, así que demoramos cada bocado, masticamos despacio, sorbemos el café dejando que se mezcle con la miga en la boca